ClouderaNOW Descubre los agentes de IA, la expansión a la nube y las estructuras de datos para IA  |  8 de abril

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    El futuro ya está aquí y es agéntico

    Sergio Gago Headshot
    Líneas curvas de un edificio que generan un resplandor.
    AI

    Permíteme llevarte de viaje, no a un futuro lejano de ciencia ficción, sino a un mañana que está a la vuelta de la esquina. 

    Imagina esto: entras en tu lugar de trabajo y algunos de tus "colegas" ya no son humanos. No son robots en el sentido tradicional, sino agentes: entidades de software autónomas, cada una entrenada en vastos conjuntos de datos, equipada con poder de toma de decisiones y capaz de realizar tareas económicas, cívicas y operativas a escala. Estos agentes redactan políticas, supervisan las cadenas de suministro, procesan registros de salud, generan noticias e incluso regulan nuestras interacciones digitales.

    Esto no es una escena de una película. Es el cambio tectónico que se avecina y que modificará nuestra forma de trabajar, el funcionamiento de nuestros gobiernos e incluso el funcionamiento de nuestras comunidades. En este mundo, la infraestructura pública digital (DPI) no será una comodidad. Será un salvavidas.

    Soberanía en la era de los agentes

    Nos gusta decir: "Todo el mundo tiene datos". Pero la verdadera pregunta es: ¿Dónde están? ¿Quién los controla? ¿Quién controla el acceso a ellos? En un mundo dirigido por agentes, estas preguntas no son solo técnicas, sino que también tratan sobre el poder y la independencia.

    Una nación soberana que no puede localizar, confiar ni gestionar sus datos ya no es soberana. Un gobierno que no puede verificar lo que sus propios agentes han aprendido, o con quiénes se comunican, ya no está gobernando.

    Para sobrevivir y prosperar en este nuevo ecosistema, DPI debe evolucionar hacia lo que yo llamo Digital Shoring: una base para entornos soberanos, confiables y abiertos construida sobre cuatro pilares:

    1. Datos abiertos: no solo acceso, sino también confianza. Linaje de datos, procedencia y gobierno verificable. Saber de dónde vienen tus datos y adónde van ya no es opcional.

    2. Software de código abierto: porque la infraestructura crítica construida sobre cajas negras no es ni segura ni soberana.

    3. Estándares abiertos: porque sin protocolos compartidos, los agentes no pueden cooperar, las instituciones no pueden interoperar y los gobiernos no pueden gobernar.

    4. Habilidades abiertas: porque la capacidad de leer un balance general, o auditar una red neuronal, no debería pertenecer a unos pocos privilegiados.

    Esta es la columna vertebral de una sociedad agente que es justa, soberana y resiliente.

    Inteligencia agéntica: mucho más que herramientas sofisticadas

    Hablemos de lo que realmente son los agentes y de lo que no son.

    Imagina que entrego el estado financiero de una empresa a dos lectores: un analista junior y un economista experimentado. Ambos pueden entender los números, pero solo uno puede extraer perspectivas estratégicas. Del mismo modo, los agentes pueden leer, analizar y razonar, pero la calidad de sus acciones depende enteramente de las habilidades con las que están equipados. Estas habilidades pueden ser entrenadas, adquiridas o, de manera crítica, compartidas.

    En contextos del sector público, esto presenta una oportunidad extraordinaria. ¿Por qué todas las instituciones deben reinventar el mismo agente? ¿Por qué no se pueden transferir, de forma segura y ética, las habilidades de un agente de detección de fraude utilizadas en un departamento a otro?

    Al igual que las personas comparten su experiencia, necesitamos una infraestructura para compartir capacidades agenciales entre instituciones digitales. Aquí es donde organizaciones como la ONU pueden ayudar: estableciendo los estándares y ayudando a todos a través de la perspectiva de la iniciativa del Pacto Digital Mundial.

    De "Nube Soberana" a "Plataformas de IA soberana"

    En este momento, se está hablando mucho sobre mantener los datos dentro de las fronteras nacionales. Pero en el mundo de los agentes, eso no es suficiente. Lo que realmente importa es dónde y cómo se entrenan los modelos, cómo se gestionan y cómo los mantenemos bajo control.

    Necesitamos plataformas de IA soberana, no muy diferentes de cómo los departamentos de RR. HH. gestionan a los empleados: verificando credenciales, asegurando la alineación, monitoreando el rendimiento y permitiendo la colaboración.

    En Cloudera, estamos desarrollando la infraestructura para estas plataformas: entornos de IA híbridos seguros, pipelines de datos de código abierto, capas de orquestación centradas en el gobierno y una infraestructura modular para el servicio de LLM que respeta los marcos de cumplimiento nacionales. Pero ninguna empresa puede hacer esto sola. Esta es una misión global.

    Abierto por diseño. Gobernado por defecto.

    Los gobiernos de todo el mundo ya se están dando cuenta de que la inteligencia artificial privada no puede construirse sobre monopolios de las nube públicas. La identidad digital y la supervisión de los agentes deben ser abiertas y transparentes, no ocultas, improvisadas u opacas.

    Así que el futuro debe estar abierto por diseño, en código, en datos, en protocolos, pero gobernado por defecto. Desde identificaciones digitales que autentican no solo a los humanos, sino también a los agentes y su comportamiento, hasta grafos de conocimiento completos que mantienen el conocimiento institucional compartido en todos los sistemas, junto con registros de auditoría que documentan cada decisión, cada inferencia, cada indicación.

    Esto no se trata solo de tecnología. Se trata de construir un nuevo tipo de sociedad digital, diseñada para empoderar a los estados, proteger a los ciudadanos y alinear la inteligencia con los valores democráticos.

    El camino a seguir

    Esta transformación no será fácil. Requerirá una política audaz, una inversión sostenida, cooperación transfronteriza y, sobre todo, un liderazgo técnico basado en valores.

    Pero no se equivoque: la cooperación digital no es opcional. Es la condición para la soberanía en un mundo de agentes. Sin ella, nos quedamos con silos, dependencia de proveedores y deriva algorítmica. Con ella, construimos un futuro en el que la inteligencia, ya sea humana o artificial, sirva al bien público.

    Así que vayamos más allá de las palabras de moda. Construyamos plataformas, protocolos y bienes públicos que sean abiertos, modulares y soberanos. Tratemos a los agentes no solo como herramientas, sino como miembros de una sociedad digital que necesita gobierno, confianza y cooperación.

    Y tal vez, solo tal vez, cuando miremos hacia atrás desde la perspectiva del mañana, recordaremos este momento no como una crisis, sino como el momento en que elegimos gobernar el futuro juntos.

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